El rubro que más subió es el de maquinaria y equipo, con un repunte del 16,1% en febrero en comparación con igual mes de 2024
La industria manufacturera tuvo un comienzo de año ambiguo, dado que creció 7,1% interanual en enero, pero cayó 3,1% en la variación mensual desestacionalizada, según datos publicados por el Indec.
Ahora, todo parece indicar que el repunte se consolidará. De acuerdo con un informe publicado por la consultora Orlando J. Ferreres, la industria creció 4,7% en febrero y además logró una mejora mensual del 1,3% en relación a enero. De esta manera, asegura el informe privado, se observa una alza acumulada del 5,4% en el primer bimestre.
Los sectores pujantes
De 12 sectores relevados por la consultora, siete resultaron con valores positivos. El que más creció de acuerdo al estudio es el de maquinaria y equipo con un repunte del 16,1% en febrero en comparación con igual mes de 2024.
“El buen resultado que están mostrando los sectores de maquinaria agrícola y el automotriz permitió al apartado de maquinaria y equipo permanecer como el más dinámico en el comienzo de 2025. En el detalle que informa ADEFA, se registra para el segundo mes la producción de 42.419 vehículos, creciendo 13,1% en la comparación anual”, explicaron los especialistas que elaboraron el informe.
El segundo sector que más traccionó en febrero fue el de refinerías, que creció 9,4% en febrero y acumula un alza del 9,8% en el primer bimestre.
En tercer lugar figura el de alimentos (6,3% en febrero). “El sector fue impulsado nuevamente por la producción de aceites (+10,5%). Por su parte, la faena bovina se contrajo 2,8%, mientras que la faena avícola creció 2,2%, siempre en la medición interanual”, detallaron.
La recuperación de la construcción traccionó al sector de “minerales no metálicos” (EFE)
Más atrás aparecen los minerales no metálicos, que crecieron 5,6% en febrero y cerraron el bimestre con una mejora acumulada del 6,9%. “Gracias en buena parte a los muy bajos números de los primeros meses del año pasado, la producción de minerales no metálicos muestra crecimiento interanual por segundo mes consecutivo. En detalle, la producción de cemento portland tuvo una suba de 8,1%”, señalaron desde la consultora.
Completan la lista de sectores pujantes los productos farmacéuticos (4,9% de mejora en febrero), las bebidas y la industria química (2,8%).
A contramano
Cinco ramas de actividad fueron a contramano de la tendencia general. Entre ellas, a la que peor le fue es a la industria del tabaco, que registró una dura caída del 15,8% en febrero y se desplomó un 19,1% en el primer bimestre.
Tampoco le está yendo bien a los plásticos, que si bien habían crecido en el primer mes del año, en febrero sufrieron una baja del 7,7%. Así en los primeros dos meses del año el rubro se contrajo un 3,9%.
Otro sector que cayó en febrero fue el de las industrias metálicas básicas. “Continuando con los números negativos que acumula desde hace 17 meses, el sector de metales básicos registró para febrero una caída de 6,6% anual, acumulando una merma de 7,5% para el primer bimestre. Entre las principales líneas de producción, los laminados terminados en caliente cedieron 13,4%, y los fríos 18,9%; a su vez, la elaboración de acero crudo bajó 2,2%, y la de aluminio 1,5%, siempre respecto de febrero de 2024″, informaron los especialistas.
(Fuente)
Fue malo también el comienzo del año para la producción de papel, que tuvo una fuerte caída del 6,3% en febrero y del 6,4% en el primer bimestre.
Por último, se destaca el retroceso de la industria textil, que según las estimaciones de la consultora, sufrió una caída del 3,8% en el segundo mes del año y se desplomó un 7,2% en el acumulado del período enero-febrero.
Por supuesto, habrá que esperar a que se publiquen los datos oficiales del Indec para confirmar la recuperación general de la industria en el mes de febrero.
Los indicadores de un posible inicio de tendencia positiva en la producción industrial en el inicio de 2025 entusiasman al gobierno y sus seguidores y preocupan en la misma proporción a otros que miran de cerca la evolución de la actividad secundaria de la economía.
Entre quienes están preocupados se destaca el hecho de que el aparente repunte de la producción, especialmente de sectores como el automotriz y el de los alimentos, se produce en relación con el muy mal inicio de 2024, en los primeros días del gobierno de La Libertad Avanza, y en medio del brutal ajuste que la administración aplicó desde su primer minuto al mando del Ejecutivo.
El repunte en cuestión cuenta con la certificación de consultoras privadas que miden la industria, como Orlando Ferreres, que reportó una suba del 4,7% en febrero; y FIEL, que informó una evolución positiva del 3,5% en el mismo mes.
Un informe reciente de la UIA dio cuenta del mismo avance y subrayó la relación con el momento de indicadores como el patentamiento de maquinaria agrícola, que dio un salto interanual del 109,8% en el segundo mes del año; o la liquidación de divisas del sector aceitero, que creció 45,5% comparado con el mismo período de 2024; entre otras actividades que en conjunto le dan forma a cierto nivel de dinámica alcista del complejo industrial en el arranque del año.
El informe de la patronal fabril subraya no obstante que la base de comparación es muy baja, con lo cual, indirectamente, le pone paños fríos al entusiasmo del oficialismo, que agita este y otros resultados similares como frutos del programa económico en marcha.
A contramano de eso, la entidad advirtió que “si bien comenzaron a observarse ciertas mejoras al interior de la industria, a nivel agregado (es decir, el conjunto de la industria) el mes de enero se ubica en los mismos niveles que el último semestre de 2024”. Una encuesta de la central fabril reveló que las empresas con caídas predominan por sobre las que muestran resultados positivos, con el costo de producción como la preocupación más destacada.
En forma adicional, los números de la apertura importadora empiezan a preocupar seriamente. Una encuesta del Observatorio Pyme con datos del cuarto trimestre de 2024 confirmó un aumento de la importación desde China y Brasil y de la pérdida de mercado de industrias locales.
La encuesta dice que frente al contexto de apreciación cambiaria, el 18% de las pyme sustituyó insumos que compraba en el país por producción importada y que un 7% reemplazó producción terminada propia por manufacturas de origen extranjero.
Lo peor es la expectativa para este año, porque un 30% de los encuestados confirmó sus expectativas de aumentar sus importaciones de insumos y otro 18% aseveró que incrementará sus adquisiciones de producción terminada, dos factores que impactarán en la recuperación del sector y en el empleo industrial.
El Banco Central ganaría así poder de fuego ante el mercado cambiario. En la Casa Rosada creen que por el ajuste ya concretado, el primer envío desde el Fondo será más grande de lo habitual en este tipo de programas y que de ese tamaño dependerá la salida del cepo
El Gobierno salió a asegurar que todos los dólares que envíe el Fondo Monetario Internacional serán de libre disponibilidad una vez que formen parte de las reservas del Banco Central. Además, el equipo económico espera un desembolso más amplio de lo habitual para este tipo de programas como primer paso del nuevo acuerdo, una vez que consiga la luz verde del directorio.
El anuncio de que la libre disponibilidad de las divisas implica un novedad decisiva, ya que una de las incógnitas más grandes que sobrevolaban el mercado tenía que ver con los límites que el programa con el FMI le daría al uso de las divisas. “Siempre nuestra postura fue hablar de dólares usables, no de fantasía”, graficó una fuente oficial con conocimiento cercano de las negociaciones con el Fondo. El organismo, de todas formas, no validó este jueves montos o utilización que podría hacer el Gobierno de esos dólares.
El ministro de Economía Luis Caputo le puso cifras este jueves a la mañana al programa luego de haber acordado con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, revelar el tamaño del programa, al que todavía le falta el guiño final del directorio. Horas después, el presidente Javier Milei especificó que esos dólares podrán ser utilizados por el Central a discreción y que el programa no incluirá limitaciones de ese tipo.
El DNU que autorizó la concreción del acuerdo con el Fondo Monetario sí establecía qué usos podía darle el Tesoro, es decir el Ministerio de Economía, a los derechos especiales de giro (DEG, la moneda del FMI) que reciba: repagar capital de los próximos cuatro años con el propio Fondo o cancelar Letras Intransferibles en manos del BCRA. Una vez que se cristalizara ese mecanismo la autoridad monetaria podría contar con los dólares “crocantes”.
En este punto todavía hay dudas. El Gobierno tiene como alternativas utilizar la totalidad de los fondos que mande Washington para cancelar la mayor cantidad posible de Letras Intransferibles -estimaciones de mercado calculan que todo ese stock suma unas USD 23.000 millones– y así dotar de inmediato al Central con un refuerzo en sus arcas internacionales, o bien darle una secuencia a ese proceso de rescate de las letras. La debilidad de las reservas en el BCRA parecen indicar que cuanto antes pueda dotar de poder de fuego a la entidad, más efectivo será el acuerdo para calmar la inquietud de los mercados.
Otra cuestión decisiva es la secuencia de llegada de los desembolsos. En conferencia de prensa, la portavoz del FMI Julie Kozack aseguró que todos los programas que firma el organismos tienen desembolsos por etapas, que es algo que también forma parte del tira y afloje habitual con el staff y que también terminará por decidir el directorio. En el Gobierno coinciden con ese diagnóstico pero arriesgan que el primer envío de divisas “va a ser un porcentaje mayor al que suelen dar porque el ajuste ya está hecho”, dijo a Infobae una alta fuente oficial.
Transeúntes pasan delante del banco central de Argentina, en Buenos Aires, Argentina, el 31 de enero de 2025. REUTERS/Agustín Marcarian
En términos generales, los acuerdos que firmó Argentina en los últimos años y, con una mirada más amplia, los países de la región -ya sea en formato Stand By o Extended Fund Facility– tienen un primer desembolso que ronda entre el 20 y 30% del tamaño total del programa. El SBA de 2018 envió el 30% del total acordado en un primer desembolso. El de 2022 incluyó un primer giro de DEGs por un equivalente al 21% del tamaño completo. Brasil, en 2002, obtuvo el 33% del monto total en su primer desembolso, misma proporcion que Perú en 2004 y similar a Ecuador en 2020 (30 por ciento).
Un primer envío de dólares en línea con las prácticas generales del FMI implicaría unos USD 6.000 millones, pero la expectativa del equipo económico es que el porcentaje del primer desembolso en relación al acuerdo sea mayor, aunque evitan dar alguna precisión. La explicación es que, a diferencia de otros programas de financiamiento, en este caso los compromisos de ajuste fiscal y monetario ya fueron realizados, y que la Argentina tiene así una posición distinta para negociar.
Las conversaciones entre Buenos Aires y Washington se aceleraron y según aseveró el jefe del Palacio de Hacienda, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, accedió a flexibilizar las cláusulas de confidencialidad sobre las que se desarrollaban las negociaciones. Caputo mencionó que el acuerdo con el staff ya fue alcanzado y que resta la instancia final del board, algo que tendrá lugar en algunas semanas.
Si bien no es una práctica obligatoria, mencionan fuentes con conocimiento del funcionamiento del organismo, los últimos programas con la Argentina incluyeron un primer comunicado oficial con el Staff Level Agreement (SLA) y sus documentos hechos públicos, y semanas después, un segundo comunicado con el resultado de la deliberación del directorio. En este caso esa primera instancia podría saltearse y directamente se conocería el contenido del acuerdo después de la luz verde del board y en la previa del primer desembolso.
“Con lo que estamos pidiendo al Fondo, más lo que va a entrar de BID, Banco Mundial y CAF vamos a estar en torno a las 50 mil millones de dólares de reservas brutas”, resumió Caputo ante la Bolsa de Comercio. Considerando que las reservas brutas actualmente rondan los USD 26.250 millones, implicaría que el paquete completo financiaría al BCRA por cerca de USD 24.000 millones.
El Gobierno fue mucho más prudente para dar pistas sobre el contenido del acuerdo, más allá del monto en cuestión. Milei solamente aseguró que será un debate “inmaterial” hablar de cuestiones cambiarias porque los pesos de la base monetaria amplia quedarán respaldados por los USD 50.000 millones de reservas brutas que espera alcanzar el Poder Ejecutivo. Tampoco hubo precisiones sobre de qué forma se liberarían el cepo o qué clase de modificaciones al esquema cambiario estarán explicitadas en el acuerdo. “Depende de cómo estructuran los desembolsos”, respondió Milei en una entrevista con radio El Observador.
El diputado nacional y presidente de la comisión de Presupuesto José Luis Espert le puso números concretos a cómo podría quedar “repartido” ese monto total en discusión: “El general hay un desembolso contra la firma del acuerdo, cuanto más grande sea, dado que no hay desembolsos de capital, el 100% de ese desembolso va a las reservas del Banco Central y va a permitir salir más rápido o no del cepo”, dijo en La Nación+.
“En cuatro años el Fondo desembolsaría 20 mil millones de dólares, y hay vencimientos de capital por 14 mil millones. Si esos 6 mil millones te los desembolsaran ahora saldrías más rápido del cepo. Habría otros 5 mil millones de dólares del Banco Mundial, BID y CAF”, indicó. “Dinero fresco sería entre 6 mil y 10 mil millones de dólares”, resumió Espert.
La palabra final sobre el monto la tendrá el directorio del Fondo Monetario. El futuro del dólar blend y del crawling peg a 1% dependerá del número final. El equipo económico insiste en una apertura de las restricciones “en capas”
El Gobierno apuesta a conseguir algo de tranquilidad cambiaria para las próximas semanas hasta que el directorio del Fondo Monetario Internacional termine por dar su aprobación final al programa nuevo, con el que el Banco Central recibiría una inyección relevante de divisas para sus reservas. Despejada la incógnita sobre el monto total del acuerdo, queda por conocer la secuencia con la que sería desembolsado.
De esa cifra fina, que también se mantiene en reserva tanto en el Poder Ejecutivo como el FMI, dependerá el formato que tendrá la “nueva etapa” del plan económico de la que habló este jueves la portavoz del organismo Julie Kozack. En los despachos oficiales ya mencionan de forma directa que la posibilidad de liberar restricciones cambiarias dependerá enteramente de cuántas divisas esté dispuesto a enviar el Fondo Monetario apenas dé la luz verde final.
La pregunta sobre cuál será el desembolso inicial recorrió el mercado a lo largo del todo el jueves y el Gobierno aseguró que no lo anticipará y que será decisión del board a mediados de abril. El director del Banco Central Federico Furiase aseveró este jueves en una entrevista que la expectativa es de un envío inicial superior al promedio de los acuerdos normales del FMI, explicado porque el ajuste monetario y fiscal que podría exigir a cambio el organismo ya fue realizado.
También apuntó que el levantamiento del cepo volvería a retomarse “en capas” y no a través de una medida de shock. Consultado sobre modificaciones en el esquema cambiario, dijo que el Fondo “no exige nada” porque el Gobierno “ya tiene un programa y una secuencia” determinada para su plan. “La recapitalización de BCRA acelera los tiempos”, dijo a A24.
Un informe de la consultora 1816 analizó 300 programas del FMI para calcular cuál podría ser ese primer monto a recibir por parte del Tesoro. “De los 311 programas aprobados por el FMI desde el 2000, en el 59% de los casos el primer desembolso no llegó al 20% del monto total del programa y en el 92% de los casos ese primer desembolso no llegó al 50% del monto total”, mencionó.
“Mirando los 85 programas firmados por el Fondo desde el año 2018, sólo tres tuvieron un primer desembolso superior al 50% del programa y en ninguno de esos casos el monto de ese primer desembolso llegaba en términos absolutos a los USD 2.000 millones”, planteó esa consultora financiera. Menos del 10% de los programas firmados desde el año 2.000 otorgaron al país firmante más de la mitad del monto total en el primer pago.
Un primer envío de dólares en línea con las prácticas generales del FMI implicaría unos USD 6.000 millones, pero la expectativa del equipo económico es que el porcentaje del primer desembolso en relación al acuerdo sea mayor, aunque evitan dar alguna precisión. La explicación es que, a diferencia de otros programas de financiamiento, en este caso los compromisos de ajuste fiscal y monetario ya fueron realizados, y que la Argentina tiene así una posición distinta para negociar.
Esa cifra asoma como la que el mercado lee como la “razonable” al considerar los pagos de capital en el calendario de los próximos cuatro años. “Argentina recibirá USD 20.000 millones con este nuevo programa y deberá pagar en los próximos 48 meses alrededor de USD 14.000 millones de amortizaciones al FMI”, indicó 1816 y estimaron que “si pensamos al financiamiento neto como el financiamiento recibido neto de amortizaciones durante el plazo del nuevo programa”, el préstamo neto se reduce a USD 6.000 millones.
Por su parte, Portfolio Personal Inversiones (PPI) también se preguntó si lo USD 20.000 millones “representa un monto bruto o si es neto de los pagos de capital”. “Según nuestras estimaciones, de los USD 14.400 millones que vencen hasta abril de 2029, en el primer caso solo quedarían USD 5.600 millones de fondos frescos, mientras que en el segundo caso el escenario resulta más optimista”, continuó.
“Los fondos destinados a cubrir la ventana de 48 meses se desembolsarían de inmediato y se utilizarían para cancelar directamente los vencimientos de capital con el propio organismo. Sin embargo, si ese no fuera el caso, Argentina podría retener esos fondos hasta que los pagos sean exigibles, lo que implicaría un refuerzo mucho mayor de las reservas netas”, fue otra de las conclusiones de PPI.
Adcap Grupo Financiero, en tanto, trazó escenarios diferenciados respecto a cuál podría ser el desembolso inicial: “Es probable que una parte de los USD 20.000 millones se desembolse de manera escalonada para alinearse con los vencimientos hasta febrero de 2029. Estos futuros desembolsos estarán sujetos a revisiones trimestrales. Además, no se brindaron detalles sobre el régimen cambiario que se definirá en el nuevo programa”, aseguraron en un informe a clientes.
Uno de los escenario que analizó la consultora financiera Adcap es que el desembolso inicial sea de USD 12.000 millones y el resto llegue en tramos desde agosto de 2026
Esos escenarios incluyen uno en que el primer envío desde Washington es de USD 6.000 millones y que el calendario se retomaría desde agosto de 2026 cuando reaparezcan vencimientos de capital ante el organismo. Uno más optimista especula con un ingreso inicial de USD 12.000 millones, que también se reanuda dentro de un año y medio, con desembolsos que cubran parte de los vencimientos.
Queda una parte, no contemplada en estos cálculos, que es el préstamos de libre disponibilidad que provendrán de otros organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID o la CAF. Está menos claro el monto, pero se habla de entre 4 mil y 6 mil millones de dólares, con una secuencia también a determinar.
Generó este jueves alguna confusión en redes sociales y en el mercado un comentario que hizo el diputado nacional José Luis Espert, que en línea con las lecturas de mercado, aseveró que en términos netos son USD 6.000 millones solamente porque el resto serían destinados a pagos de capital ya existentes. En el equipo económico reforzaron el argumento de que el escenario de base es que esos 20 mil millones de dólares, al fin y al cabo, estarán en las arcas del BCRA y podrán ser mostrados como poder de fuego ante el mercado.
El DNU que autorizó la concreción del acuerdo con el Fondo Monetario sí establecía qué usos podía darle el Tesoro, es decir el Ministerio de Economía, a los derechos especiales de giro (DEG, la moneda del FMI) que reciba: repagar capital de los próximos cuatro años con el propio Fondo o cancelar Letras Intransferibles en manos del BCRA. Una vez que se cristalizara ese mecanismo la autoridad monetaria podría contar con los dólares “crocantes”.
En este punto todavía hay dudas. El Gobierno tiene como alternativas utilizar la totalidad de los fondos que mande Washington para cancelar la mayor cantidad posible de Letras Intransferibles -estimaciones de mercado calculan que todo ese stock suma unas USD 23.000 millones– y así dotar de inmediato al Central con un refuerzo en sus arcas internacionales, o bien darle una secuencia a ese proceso de rescate de las letras. La debilidad de las reservas en el BCRA parecen indicar que cuanto antes pueda dotar de poder de fuego a la entidad, más efectivo será el acuerdo para calmar la inquietud de los mercados.