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El trágico adiós de la mujer de voz angelical que tomaba un jarabe para vomitar, pesaba cuarenta kilos y padecía anorexia nerviosa

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Karen Carpenter tenía 32 años cuando el viernes 4 de febrero de 1983 su corazón se detuvo. Era una de las cantantes más influyentes en la historia de la música y había aprendido a disimular su extrema delgadez. Su mamá era una mujer controladora y su hermano, un hombre envidioso. El final de una artista que llegó a ingerir hasta noventa pastillas por día porque creía que tenía un cuerpo gordo

Su voz es casi todo lo que queda de ella en el universo. Aunque están, también, sus huesos. Polvo que canta. Porque esa voz angelada ilumina el aire. Sobre todo a los que somos de esa época, escucharla nos sobrecoge y eriza la piel.

Esta es la dramática historia de cómo un ser con un talento especial, una de las mejores voces de los años ‘70, se convirtió en alguien profundamente infeliz. Al punto de ver su imagen tan distorsionada que la piel y el alma se le secaron por dentro.

En el año 1975 los lectores de la revista Playboy la eligieron como la mejor baterista del año. Curiosamente fue ese mismo año que alcanzó a pesar solo 41 kilos

La exigida niña cantora

Karen Anne Carpenter llegó al mundo el 2 de marzo de 1950, en New Haven, en el estado de Connecticut, Estados Unidos, dentro de una familia de clase media. Tenía un hermano tres años mayor, Richard Carpenter. Sus padres, Agnes Reuwer Tatum (entonces 35 años) y Harold Bertram Carpenter (42), eran metodistas. Agnes era quien llevaba las riendas de su casa y quien detentaba el poder familiar absoluto. Karen pasó su vida buscando ser aprobada por ella. Agnes era estricta y exigente mientras que Harold compartía con sus hijos la pasión por la música. Los tres disfrutaban, en el sótano de la casa, de la colección de discos de Harold. Fue en ese tiempo que los hermanos se volvieron inseparables. Richard se reveló enseguida como un talentoso para el piano. Agnes lo detectó de inmediato e insistió que debían mudarse a California para que su hijo pudiese desarrollar sus habilidades. Pusieron la casa en venta y, en 1963, se instalaron en Downey, cerca de Los Ángeles y de los estudios musicales.

En 1965 Con Richard y un amigo llamado Wes Jacobs formaron una banda de jazz: Richard Carpenter Trio. Tocaban en boliches de Hollywood. En 1966 ganaron un importante concurso musical de jóvenes talentos, Battle of the Bands, que se llevó a cabo en el Hollywood Bowl. Eso trajo aparejado su primer contrato con la discográfica RCA. Pero las cosas no prosperaron y no pudieron hacer ningún disco por lo que Wes Jacobs abandonó el grupo.

Richard tenía fe en el potencial de la voz de Karen. Estaba convencido de que su hermana era un diamante en bruto: era contralto, poseía una voz angelical perfecta con registros bajos. Se esmeró e hizo para ella arreglos musicales que pudieran explotar al máximo esas virtudes.

Sus canciones parecían estar fuera de todo catálogo de la realidad. A fines de los años 60 y comienzos de los 70 la sociedad entera vibraba al son de los reclamos sobre la guerra de Vietnam. Armaron otro grupo llamado Spectrum con John Bettis, pero volvieron a fracasar. Bettis también los abandonó. Richard, con la ayuda de su madre, consiguió que sus demos circularan por distintas empresas discográficas.

Un día la suerte tocó la puerta. Herb Alpert, fundador de A&M Records, les prestó atención. Les gustó mucho lo que hacían. Comenzó el éxito en abril de 1969. Encima les dieron libertad de acción absoluta. Fue el mismo Alpert quien les sugirió grabar la canción (They long to be) Close to you. El tipo sabía. Esa canción llegó al número uno del ránking en 1970. Luego vinieron los Grammy. Los hermanos eran un suceso en el mundo musical. Ya todos hablaban de ellos y Karen se convertía en la belleza etérea que endulzaba los oídos. Luego llegaron Top of the World, Please Mr Postman, We´ve only just begun, There´s a kind of hush… clásicos que hoy pertenecen a todos los tiempos.

Sus giras las llevaban por el mundo, ganaron un Oscar a la mejor canción original e incluso, a pedido del presidente Nixon, llegaron a cantar en la Casa Blanca en 1972.

Top of The World – Karen Carpenter

Los ricos también lloran

Karen ya tenía suficiente dinero para hacer lo que quisiera. Sobre todo pretendía vivir sola. Su madre dominante se opuso. Dentro de esa casa solo se hacía lo que ella decía.

La familia de clase media ideal no era lo que el mundo creía. Intramuros había tristeza en dosis enfermantes. Richard había empezado a tomar sedantes hipnóticos para combatir su persistente insomnio. Karen padecía una angustia. Eso sí: los discos se vendían como el pan.

La prensa estaba tras ellos. A Karen lo que dijeran la afectaba. Comentaban que era “rellenita” o “gordita”. Con su propia inseguridad a cuestas, esos adjetivos empezaron, literalmente, a matarla. De a poco iría muriendo. Empezó cuanta dieta se le cruzó por delante y aumentó la cuota de ejercicio físico. A las giras viajaba con su personal trainer. La obsesión por la imagen que daba crecía a la par que su fama.

Había encontrado una manera de bajar de peso: comía y, luego, abusaba del jarabe de ipecacuana para provocarse vómitos. Además, empezó a consumir otros laxantes. Llegó a ingerir hasta noventa pastillas por día.

A la par de sus desórdenes alimenticios, en 1975, fue elegida por los lectores de la revista Playboy como la mejor baterista del año. Pesaba por entonces 40 kilos. El mundo la escuchaba embelesado, ¿nadie veía lo evidente?

En 1979 Richard tuvo que ser internado en la clínica Quaaludes para tratar su adicción a los somníferos.

El mánager de Karen, Jerry Weintraub, la convenció para que no perdiera ese tiempo y que grabara un disco como solista. Los ejecutivos del sello discográfico le bajaron el pulgar. No funcionó y perdieron medio millón de dólares. Pero lo cierto es que detrás de ese veto de la empresa estaban los celos de Richard que lo había boicoteado.

Entre la madre excesivamente controladora, sin una vida propia y un hermano enfermo de envidia, su existencia era un infierno. Nadie se ocupaba de lo que ocurría dentro de la Karen profunda. Para su madre Agnes eran los caprichos de una chica exitosa. Solo eso. Karen siguió introduciendo en su cuerpo venenos que la secaban por dentro.

Los medios habían empezado aLos medios habían empezado a tratarla de “rellenita” y “gordita”. Insegura, comenzó a verse como no era. Ya por el año 1973 presentaba síntomas de graves desórdenes alimenticios (Gijsbert Hanekroot/Redferns)

El amor ausente y la negación

Fue en una gira Europea que sus adicciones quedaron expuestas. En una farmacia parisina pretendió comprar montañas de laxantes. A su vuelta fue enviada a Nueva York para una consulta con un experto en desórdenes alimenticios llamado Steven Levenkron. Él armó una reunión familiar que terminó pésimo. Fue incomprendido en la importancia que pretendió darle al tema. No querían ver la raíz del problema: Karen requería contención.

Cada vez la joven se desmayaba más y no podía con su cuerpo. Andaba triste y desangelada cuando se enamoró locamente de Tom Burris. Él era separado, trabajaba en el negocio inmobiliario y era bastante más grande que ella. Pero, una semana antes del ansiado matrimonio, se confesó: tenía hecha una vasectomía por lo que no podría tener hijos.

Karen soñaba con hijos. Se atacó al punto que quiso suspender la boda. Pero Agnes lo impidió: las invitaciones ya estaban enviadas y sería un escándalo muy contraproducente para su carrera, esgrimió. Se casaron en 1981.

Agnes empujaba a Karen a sus abismos.

El casamiento fue un gran error: Burris lo hacía por dinero, estaba tapado de deudas y anhelaba la fortuna de su mujer. Una vez casados comenzó a burlarse de Karen diciéndole que era una bolsa de huesos.

Un año después sobrevino el divorcio.

El 20 de septiembre de 1982 Karen debió ser internada en un hospital en Nueva York para ser alimentada por vena. Con el tiempo pudo volver a consumir alimentos sólidos, pero vivía mintiendo. Decía siempre que había comido. Por otro lado, no concurría a las playas ni se ponía traje de baño para evitar ser mirada. Su flacura despertaba horror. Fue nominada en la lista de la revista Rolling Stone entre las 100 más grandes cantantes de todos los tiempos, pero para las fotos ocultaba siempre sus escasos kilos debajo de montañas de ropa. Había aprendido a simular, era una experta fingiendo. Nadie tenía que ver que ya no tenía pechos ni carne alguna sobre sus huesos.

El 16 de diciembre de ese mismo año volvió a Los Ángeles. Desconsolada por su fracaso amoroso se refugió en el trabajo. Con su hermano grabaron lo que sería su último LP: Made in America. Durante la promoción del disco dieron un reportaje a la BBC.

La periodista le preguntó si era verdad que Karen sufría “la enfermedad del adelgazamiento”. Karen lo negó.

Sus conductas destructivas continuaron. Provocaban un deterioro irreversible en su músculo cardíaco. Karen estaba escuálida, era un alambre moviéndose sobre las tablas.

Karen Carpenter nunca había tenidoKaren Carpenter nunca había tenido demasiada autoestima; su madre, según señalan todos sus biógrafos, tenía debilidad por Richard. Para cuando los Carpenter comenzaron a grabar su primer disco, en 1969, pesaba 50 kilos

Trinos de tristeza

La noche del 3 de febrero de 1983 Karen durmió en la casa de sus padres. Al día siguiente tenía que firmar los papeles de divorcio. La recorría una pena infinita.

En la mañana del viernes 4 de febrero su madre Agnes escuchó un golpe proveniente del piso superior. Subió corriendo. Desplomada en el suelo estaba lo que quedaba de su joven hija de 32 años.

En la casa de Downey afuera estallaba el sol. Dentro se había desatado la tormenta final.

Agnes llamó a los gritos a Harold quien intentó revivir a su hija Karen con la ayuda de la casera. Mientras, la ambulancia iba en camino. La llevaron al Hospital Downey Community donde veinte minutos más tarde la declararon fallecida.

El médico forense Ronald Kornblun fue el responsable de realizar la autopsia para certificar la causa. Al profesional le llamaron poderosamente la atención las marcas de agujas que presentaba el cuerpo Karen. Eran las pruebas contundentes de que había sido alimentada por vena en los meses previos. El reporte llevó el número N° 83-1611 y sostuvo que el motivo de la muerte fue “irregularidades en los latidos causados por desequilibrios químicos asociados con la anorexia nerviosa”. Lo cierto es que el jarabe de ipecacuana del que la víctima abusaba disminuyen los niveles de potasio y puede producir arritmias y que el corazón se detenga.

Los padres rechazaron de cuajo el informe forense. Dijeron que en el departamento de Karen no había rastros ni frascos vacíos de ipecacuana. Richard también aseguró que su hermana nunca consumió ninguna sustancia que pudiera dañar sus cuerdas vocales, admitió que solo tomaba laxantes “para regular el peso”.

Eso se llama negación. Karen tenía anorexia nerviosa.

La familia de Karen había suprimido la existencia de un problema evidente en cada escenario. Algo que estaba a la vista del mundo que observaba impávido el declive físico de Karen Carpenter.

Close To You – Karen Carpenter

Su eterno legado

Con el tiempo, artistas como Madonna, K.D.Lang y Shania Twain han reconocido la influencia musical de Karen Carpenter en sus carreras. Hubo un disco en homenaje al dúo para el que se unieron varias bandas musicales y que llevó por título Si yo fuera un Carpenter. En 1988 se lanzó la película The Karen Carpenter Story, dirigida por Joseph Sargent y, también, aunque no figura en los créditos, por el propio hermano de Karen, Richard. La actriz que la encarnó fue Cyntia Gibb y en el filme se cuenta su vida y su batalla contra la anorexia y la bulimia en una versión light de la tragedia. Más picante fue la realizada por Todd Haynes en 1989: Superstar: The Karen Carpenter Story. Protagonizada por muñecos (Karen es una Barbie), narra una versión crítica de la familia y de su entorno: Richard es mostrado como un explotador ególatra y como el hijo preferido de su madre mientras Karen es una enferma sometida por la industria cruel, una familia voraz y la prensa amarilla. Esta película casi no pudo verse: Richard Carpenter le hizo juicio a Haynes quien no poseía los derechos para reproducir las canciones. La justicia mandó a destruir las copias y, en 1990, salió de circulación.

En 2010, un libro reconstruyó la tragedia de Karen: Pequeña chica triste: la vida de Karen Carpenter, de Randy L. Schmidt. Resulta una mirada más amable sobre la familia. Pero hubo varios libros sobre su historia que fueron viendo la luz entre los 150 millones de discos vendidos en todo el mundo.

La epidemia de los trastornos alimenticios siguió su curso en el planeta y continúa haciendo estragos en el presente. Más del 90 por ciento de los afectados son mujeres y se calcula que hoy el 9% de la población femenina mundial sufre algún tipo de desorden de la alimentación. La falta de alimento daña neuronas, provoca fatiga y pérdida de la menstruación, debilita los huesos, afecta la concentración, produce anemia severa y lastima al corazón.

Durante ocho larguísimos años Karen experimentó este trastorno peligroso. Pero poco se hablaba por entonces de bulimia y anorexia.

Verse gorda frente al espejo, vomitar lo que habíamos ingerido con ansiedad extrema, eran moneda frecuente para las chicas que transitábamos la adolescencia por esos años en los que se sabía tanto menos que ahora. Para muchas, incluida la que escribe esta nota, la muerte de Karen Carpenter fue un shock y un aviso con grandes letras rojas. Con eso no se juega. Con esa conducta podés morirte. A veces, funciona el susto; otras, no alcanza.

Hace 42 años Karen fue fagocitada por la angustia del espejo. Nos quedó la maravilla de su voz.

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La Fórmula fue elegido como Top Podcast 2025 en el ranking Spotify en Argentina

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Con 2 millones de descargas mensuales, el programa sobre temas de bienestar producido por Infobae se consolida como referente entre los contenidos digitales on demand

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El fútbol, el lenguaje universal que permite enseñar robótica y tecnología

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Joaquín Wolf, líder del proyecto maker de Ticmas, habla de la propuesta que llevaron a la FIL de Guadalajara, donde, con robots futbolistas, acercan el pensamiento STEAM a niños y jóvenes

Guadalajara, México — En el espacio de FIL Niños de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, un grupo de chicos rodea una pequeña cancha de futbol. Miran a un robot que se planta frente al arco, ajusta el ángulo y patea. ¡Gol! Hay gritos, abrazos, festejos. Ahora es el turno del otro equipo. Los chicos miran, predicen movimientos, corrigen trayectorias. El robot patea y… En apenas cinco minutos pasan del juego a la pregunta: ¿cómo funciona esto?

Una cancha de fútbol dominadaUna cancha de fútbol dominada por robots

¿Cómo es la propuesta maker de Ticmas?

¿Cómo son las actividades que trajeron?

¿Por qué enfocar las actividades en el fútbol?

—Porque es un lenguaje universal para ellos y porque estamos entrando en vísperas de mundial. El fútbol ya está atravesado por la tecnología: drones que filman desde arriba, cámaras automáticas que siguen la pelota, algoritmos que analizan jugadas, robots que transportan equipamiento. Cuando lo llevamos a ese terreno, entienden enseguida por qué la robótica no es algo del futuro, sino del presente.

¿Qué observas en la interacción de los chicos con los robots?

—Lo que más me sorprende es cómo pasan del juego al pensamiento científico sin darse cuenta. Antes de mover el robot ya están prediciendo qué va a pasar, ajustando variables, corrigiendo errores. Es pura metodología STEAM: ensayo-error, razonamiento, creatividad, toma de decisiones. Y lo viven con una naturalidad absoluta.

El fútbol como un vehículoEl fútbol como un vehículo desarrollar el pensamiento crítico y la creatividad

¿Cuál es el mensaje que quieren transmitir con Mundo Maker?

—La tecnología no es algo lejano ni inaccesible. Que cualquier niño o niña puede programar, inventar, experimentar. Las experiencias maker no buscan que todos sean ingenieros, sino que todos tengan la oportunidad de desarrollar pensamiento crítico y creatividad. Ese es el verdadero valor de STEAM: formar mentes curiosas que se animen a crear.

¿Cómo funciona Mundo Maker más allá de estas actividades puntuales?

—A través de Mundo Maker, Ticmas brinda las herramientas, los contenidos y el acompañamiento necesarios para implementar un aprendizaje activo, creativo y práctico en las escuelas. Desde las primeras experiencias de exploración hasta proyectos avanzados de robóticaelectrónica y programación. Los estudiantes diseñan, crean y experimentan, desarrollando competencias STEAM que los preparan para comprender el mundo y transformarlo con sus propias ideas. Trabajamos con diferentes niveles: exploración, juego y curiosidad para los más pequeños, que descubren el mundo STEAM a través de propuestas lúdicas y experimentales. Para niveles intermedios, propuestas interdisciplinarias y maker que promueven la creatividad, el pensamiento computacional y la resolución de problemas. Y para los más avanzados, experiencias de robótica educativa, programación y electrónica que integran la teoría con la práctica a través de proyectos donde los estudiantes aplican la tecnología para resolver problemas reales.

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Los jóvenes mantienen vivo el hábito de la lectura en México

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Un reciente informe público se destaca que el grupo de entre 12 y 24 años es el que más asentado tiene el hábito de leer en el país azteca. Además, la lectura digital también tiene gran presencia ya una de cada tres personas asegura leer en ese formato

“En México, ocho de cada diez personas alfabetas de 12 años y más, en 2025, leyeron al menos un libro, revista, periódico, historieta o página de internet, foro o blog”, plantea el documento publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en su Módulo sobre Lectura (MOLEC).

El informe tiene como objetivo “generar información estadística a nivel nacional sobre el comportamiento lector de la población en el país. El MOLEC explora la lectura de los siguientes materiales: libros, revistas, periódicos, historietas, páginas de Internet, foros o blogs.”

El grupo de entre 12El grupo de entre 12 y 24 años es el que asegura leer más y muestra lecturas más híbridas fuera de los soportes clásicos

Los jóvenes marcan el ritmo

De acuerdo a lo publicado por INEGI del total de población alfabeta 12 años y más, lo que corresponde a 103.9 millones, los datos señalan que “el 62.5 % leyó libros; 45.7 %, páginas de internet, foros o blogs; 29.6 %, revistas; 24.8 %, periódicos y 20.9 %, historietas, cómics o mangas.”

Con respecto a los otros rangos etarios el porcentaje baja a 85.7 % en el segmento que va entre los 25 y 39 años; siendo de 74.2 % para los 40 a 59 años y en el caso de personas mayores de 60 años solo el 66.8% asegura que mantiene algún tipo de contacto con la lectura.

Por otro lado, “83.5 millones de personas declararon leer redes sociales (Facebook, Whatsapp, X, entre otras); de ellas, 83.8 % leyó también algún otro material MOLEC1 y 16.2 %, solo redes sociales.”

Siete de cada diez lectoreSiete de cada diez lectore declararon leer libros por gusto y tres de cada diez por necesidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mapa y evolución de la lectura

Desde el año 2015 el INEGI publica anualmente los resultados del MOLEC con ánimos de realizar un censo lector y obtener estadísticas para decisiones estratégicas.

Hasta el 2024 la información se recolectaba exclusivamente a partir de la población de 18 años y en 32 ciudades (una por entidad federativa) con más de 100 mil o más habitantes.

A partir de la edición de 2025, el Módulo de Lectura extendió el análisis a la población de 12 años y realizó una actualización conceptual y metodológica del informe. La sorpresa fue grata– aunque con algunas críticas a esta nueva apertura etaria y de formatos- al observar que justamente se halló un nuevo pulso lector que permite extender la mirada para comprender los hábitos lectores mexicanos.

¿Es confiable decir que ahora se lee más? ¿O es solo una perspectiva de estadística más amplia?; son algunas de las preguntas que algunos expertos se realizan en cuanto a esta edición 2025.

La lectura digital también tieneLa lectura digital también tiene gran presencia en el país ya que uno de cada tres lectores lo hace en ese formato (Imagen Ilustrativa Infobae)

Leer, esa es la cuestión

“En relación con el motivo de lectura, siete de cada 10 personas lectoras de libros declararon leer libros por gusto y tres de cada 10, por necesidad.”, destaca el informe y agrega: “Respecto al formato, 81.3 % de las y los lectores leyó libros impresos; el porcentaje fue más alto entre las mujeres (85.3 %) que entre los hombres (76.7 %)”

La lectura digital también tiene gran presencia en el país ya que el 33.3 % de la población asegura leer en ese formato. “En cuanto a la forma de adquisición de libros, 38.0 % de las personas lectoras obtuvo el material regalado o prestado. Siguieron la compra de material nuevo (33.0 %) y la descarga gratuita (23.0 %)”, destaca el INEGI.

La lectura de revistas también está presente en un país que supo ser faro histórico en la región por su capacidad editorial. “De la población lectora MOLEC, el 38.8 % de mujeres y 35.8 % de hombres leyeron revistas en los últimos tres meses. Por grupos de edad, 42.8 % de personas de 25 a 39 años se inclinó por este tipo de lectura. Siguieron los grupos de 40 a 59 años (39.2 %) y de 60 años y más (37.6 %)”.

En cuanto a los periódicos “el 27.4 % de las mujeres y 35.8 % de los hombres leyeron alguno la última semana. El 56 % leyó en formato digital y 45.5 % en formato impreso.”. Para este tipo de formato el rango de edad con mayor consumo es el que corresponde a 25 a 39 años con un 37.1 %; siendo también quienes más consumen redes sociales.

Un momento de lectura compartidoUn momento de lectura compartido promueve el hábito en los niños (Imagen Ilustrativa Infobae)

Comprensión y fluidez

Otro dato clave sobre la relación de los mexicanos con la lectura indica que “Siete de cada 10 personas lectoras MOLEC afirmaron comprender la mayor parte o la totalidad de lo que leen.”

“En contraste, dos de cada 10 señalaron comprender la mitad y una de cada 10 indicó tener poca comprensión de su lectura. En cuanto a la velocidad de esta, la mayoría de la población lectora se percibió en un rango intermedio, pues casi la mitad de las y los lectores consideró que su ritmo es regular (48.9 %)”, subraya el informe. Y observa: “Al combinar las categorías rápida y medianamente rápida, 37.7 % de las personas lectoras se percibió en este rubro y 13.5 % consideró su lectura como lenta.”

Por último se destaca que “De la población no lectora de materiales MOLEC, 34.6 % declaró que el motivo principal para la no lectura fue por falta de interés, motivación o gusto por la lectura. Siguieron no tener tiempo y problemas de salud, con 32.4 y 16.4 %, respectivamente”.

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