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Sociedad

Maratea y la ayuda a Independiente: otras grandes colectas de la historia de la Argentina

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Del fraude de Malvinas a las inolvidables transmisiones de “Un sol para los niños”, un repaso lleno de anécdotas, solidaridad y cifras millonarias.

Novecientos treinta y cinco millones de pesos. Eso es lo que había juntado hasta este martes Santiago Maratea en la colecta para ayudar a Independiente a sanear su malherida tesorería. Ese monto, más allá de que el fideicomiso que sirve como alcancía tiene cuatro meses más de vida, será transferido hacia una cuenta del club de Avellaneda reservada especialmente para este dinero e inmediatamente se girará al América de México.

La premisa es achicar un poco más la deuda contraída por el pase del mediocampista paraguayo Cecilio Domínguez. Serán unos 3,5 millones de dólares al cambio oficial que se sumarán al millón de la moneda estadounidense que Independiente ya había abonado la semana pasada con fondos genuinos de la institución.

Se insiste. Son novecientos treinta y cinco millones de pesos recolectados durante poco más de dos meses. Son 3,5 millones de dólares que se juntaron producto de la generosidad de miles y miles de hinchas. Fanáticos del Rojo, pero también de muchos que se plegaron para acompañar la causa. Es una enormidad de dinero, aunque todavía lejos del ambicioso objetivo inicial de llegar los 20 millones de dólares necesarios para dejar en cero el pasivo del club.

Ahora bien. ¿Hubo otras colectas tan grandes en la historia de la Argentina? Parece imposible. Pero sí. Esta es apenas la más grande de Maratea. Vale recordar algunas para tomar dimensión del dinero que el influencer supo conseguir.

El fraude de Malvinas

Maratón televisiva que se hizo en ATC, por la Guerra de Malvinas, en 1982, con la conducción de Cacho Fontana y Pinky. / ArchivoMaratón televisiva que se hizo en ATC, por la Guerra de Malvinas, en 1982, con la conducción de Cacho Fontana y Pinky. / Archivo

La más conocida de todas, y que terminó siendo un monumental fraude, fue la colecta para los soldados que fueron a combatir a la Guerra de Malvinas.

Casi todos aquellos que ya peinas canas recuerdan aquel teletón “Las 24 horas de las Malvinas”, que se emitió en mayo de 1982, en plena guerra con Reino Unido, por ATC y que fue conducido por Pinky y Cacho Fontana.Convocaron a famosos y personalidades que atendían teléfonos y así canalizar las donaciones. Recibían comida, abrigos y todo tipo de pertrechos para los soldados que habían ido a combatir al Atlántico Sur. También se colectaba dinero. Por ejemplo, Diego Maradona donó un cheque por 100 millones de pesos Ley 18.188, que aquella época equivalían a unos 7 mil dólares. Al final de la jornada, se recaudaron $22.874.769.000 Pesos Ley equivalentes a 1,628 millón de dólares.

Ese dinero fue a parar al Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, que entre abril y junio acumuló unos 54 millones de dólares. Manuel Solanet, el hombre que manejó las finanzas de la guerra, le puso fin a un secreto de Estado en una investigación publicada por el periodista Pablo Calvo en Clarín el 3 de abril de 2005: “La recaudación definitiva en donaciones fue de 54 millones de dólares, casi el doble de lo que demandó la movilización de tropas por la ocupación de las islas, que costó 29 millones de dólares. Sin embargo, ese total apenas hubiera alcanzado para comprar un avión Mirage”, rememoraba quien fue secretario de Hacienda de la Nación por aquellos tiempos

La investigación de Pablo Calvo sobre el fraude de la colecta para los soldados de Malvinas.La investigación de Pablo Calvo sobre el fraude de la colecta para los soldados de Malvinas.

Y no sólo se había juntado dinero en efectivo. También se habían donado joyas. “Las piezas se fundieron en 73 lingotes en la Casa de Moneda. Pesaban 141 kilos. Con ellos, se hicieron subastas en el Banco Ciudad y el dinero resultante fue depositado en el Fondo Patriótico. Renato Vaschetti, un emprede la rama sario vitivinícola de Rosario –ya fallecido–, fue el único que logró recuperar los tres kilos de oro que había donado. Su reclamo ante la Justicia se basaba en ‘los inciertos destinos’ que tuvieron las donaciones. En mayo de 1984, le devolvieron las mismas barras que había entregado, con la inscripción de un banco suizo”, revelaba la nota de Calvo.

Nada llegó a destino. Al manos, nada llegó tiempo a destino. Fue el fraude más grande de la historia de las colectas de la Argentina. Afortunadamente, no se volvió a repetir hasta ahora.

Otras colectas recientes (y millonarias)

La última edición de "Un sol para los chicos".La última edición de “Un sol para los chicos”.

En septiembre de 2022, motorizado por Unicef Argentina y Canal 13, la campaña Un Sol para los Chicos recaudó $331.250.573 en favor de las infancias y de las adolescencias. Fueron apenas 24 horas de donaciones. ¿En dólares al cambio oficial del día? La cuenta da 2.252.792.

Por su parte, Cáritas Argentina informó el año pasado que el total de lo recaudado en su colecta anual realizada los días 11 y 12 de junio de 2022 bajo el lema “Tu compromiso acorta distancias”, ascendió a 340.784.996,94 pesos. El monto representó, según un cable de la agencia AICA, “un 55,86% de incremento respecto del año pasado”. En dólares, al cambio oficial del momento, equivalió a 2.669.891 verdes.

En ambos casos, más allá de que el tiempo para recolectar donaciones fue más corto, quedaron por debajo de lo que juntó hasta el momento

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La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos y su plan de acción para ayudar a Bahía Blanca

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Cilfa anunció una serie de medidas para asistir a la ciudad bonaerense luego de la tragedia climática

Con el propósito de acompañar las necesidades de la población de Bahía Blanca, muy especialmente para cubrir los requerimientos más acuciantes en salud, los laboratorios farmacéuticos asociados a la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), anunciaron un plan de acción “con el objetivo de mitigar los efectos adversos que ha producido la inundación en aquella ciudad”.

  1. Compensación de stocks a las farmacias afectadas por la inundación, para que no falten los medicamentos en la ciudad.
  2. Donación de diez camas de internación y dos quirófanos al Hospital Regional Penna.
  3. Donación de un quirófano para equipar al Hospital Municipal.
  4. Donación de medicamentos a la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Bahía Blanca para cubrir los requerimientos de la población.

“Con esta acción, los laboratorios farmacéuticos asociados a la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), se solidarizan con el enorme esfuerzo y coraje que están demostrando los bahienses en esta hora tan amarga, seguros del ejemplo de resiliencia que están dando al país”, destacó la entidad en un comunicado.

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¿La búsqueda de la felicidad es una trampa? La historia de una mujer que enloqueció a dos hombres

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En una visita a un hospital psiquiátrico, un médico notó que dos pacientes gritaban tristes por la memoria María. Ambos estaban enamorados, pero uno había sido su pareja y el otro no. El espejismo de vivir una buena vida cuando se alcanza un objetivo

El médico sanitarista estaba supervisando distintos establecimientos asistenciales. Un día le tocó el turno a un hospital psiquiátrico. Conversó un rato con el director y salieron juntos a recorrer la institución.

Pasaron por distintos lugares hasta que llegaron a un lugar en donde estaban los pacientes más enfermos. Cada uno se encontraba solo en un cuarto, el cual tenía las paredes acolchadas por si se querían golpear o autolesionar. Varios, adicionalmente, tenían un chaleco de fuerza, el cual restringía mucho los movimientos, especialmente los brazos, con el mismo fin de intentar protegerlos de sí mismos. Tanto el director como el supervisor observaban por la pequeña ventana que tenía cada habitación para poder ver a los pacientes.

-¡María! ¡María! ¡Maríaaaa!

Ambos médicos observaron al paciente por la ventanilla, y cuando siguieron caminando, el supervisor le preguntó al director:

-¿Qué le pasó a este paciente?

Se enamoró de María, pero lamentablemente fue un amor no correspondido. Y quedó totalmente trastornado, fuera de sí.

El supervisor escuchó y los dos siguieron visitando a otros pacientes.

Más adelante, nuevamente se fueron escuchando otros gritos. En la medida que se acercaron, pudieron entender qué decían:

-¡María! ¡María! ¡Maríaaaa!

Al llegar frente a la habitación acolchada, y ver al paciente con chaleco de fuerza, como todos los de ese sector, el supervisor miró al director, buscando un diagnóstico.

-¿Este también fue un amor no correspondido?, preguntó entre risas.

-No. Este hombre también se enamoró de María, solo que en este caso, ella se enamoró de él, así que fue un amor correspondido. Y así quedó…

Dos problemas tiene la vida: no conseguir lo que queremos y conseguir lo que queremos.

Nos pasamos la vida persiguiendo objetivos. Convencidos de que si los logramos, nuestra vida cambiará para siempre. De una vez por todas será buena, como nosotros nos merecemos.

Sin embargo, la realidad nos enseña que al igual que estos dos pacientes, esa mirada es una trampa. Pensar que la vida será buena cuando logremos tal o cual cosa es solo un espejismo.

Si no logramos nuestro objetivo, nos sentimos frustrados. Y si lo logramos, descubrimos que no ofrece la plenitud y felicidad que buscábamos.

¿Entonces? ¿Para qué seguir persiguiendo la línea del horizonte, que se mueve cada vez que nos acercamos?

En EE. UU. habían estudiado cuál era el sueldo que hacía más felices a las personas. Eran 4.200 dólares. O sea que solo servía para satisfacer las necesidades básicas de tener casa, comida, un seguro de salud, una educación. No es poco.

Lo curioso es que de todas las variables que analizaban para medir la felicidad de esas personas (centralmente qué tan tranquilos y contentos vivían), cuanto más ganaban, peor era. O sea que una persona que ganaba 6.000 dólares vivía peor que la que tenía ingresos por 4.000. Y si ganaba 10.000, peor aún.

Pensar que cuando pase este problema o logremos aquel objetivo, finalmente seremos felices, nunca resulta. O somos capaces de ser felices con nuestra vida tal como es, o no lo seremos nunca.

¿Y vos? ¿Cuál es esa trampa inaccesible que te impide ser feliz?

* Juan Tonelli es speaker y escritor. El texto es parte del libro “Un elefante en el living, historias sobre lo que sentimos y no nos animamos a hablar”. www.youtube.com/juantonelli

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Es abogada y la inundación destruyó su estudio en Bahía Blanca: “Los expedientes y mi escritorio con 10 mil dólares se fueron flotando”

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La madrugada del temporal, la casa y el lugar de trabajo de Evangelina Benítez quedaron bajo casi dos metros de agua. Su hijo menor, que estaba solo en la vivienda, logró salvarse trepando a la terraza con su gato en brazos

La noche del jueves 6 de marzo, Evangelina Benítez cenó con sus dos hijos en su casa de Bahía Blanca. Antes de despedirse, le propuso al menor, Luca, que se quedara a dormir, pero él prefirió volver a su hogar, ubicado en la calle Sarmiento 824, donde vive junto a su padre, Luis Alberto “Titi” Chiaradía, y su hermano mayor, Marco. “Sabíamos que iba a llover porque estaba pronosticado, pero estábamos más pendientes de la posibilidad de que cayera granizo, como había pasado a principios de febrero”, cuenta Evangelina a Infobae.

Horas después, la peor tormenta en la historia de la ciudad dejó la casa familiar, donde también funcionaba su estudio jurídico, sumergida bajo 1,85 metros de agua. “Perdí todo. Desde la terraza, mi hijo vio cómo los expedientes y mis libros flotaban junto a un escritorio donde tenía 10 mil dólares guardados bajo llave en un cajón”, detalla, a una semana del temporal que dejó un saldo de 16 fallecidos y 200 evacuados, según el último parte que emitió el Municipio.

Adelante de la casa funcionabaAdelante de la casa funcionaba el estudio jurídico de Evangelina, que es abogada y escribana (Foto/Gustavo Gavotti)

“Mamá, entró agua a casa”

Evangelina tiene 54 años, dos hijos de 19 y 25, y es abogada y escribana. Según recuerda, el viernes pasado se despertó a las 4 de la madrugada con el sonido de la lluvia. Dos horas después, su teléfono sonó. Era Luca. “Mamá, entró agua a casa y ya me llega a los tobillos. ¿Qué hago?”, le dijo el joven, que estaba solo en el domicilio. Desde su casa, en una zona alta de la ciudad, ella intentó tranquilizarlo. “Subí lo que puedas a la mesa, poné todo a resguardo”, le dijo.

Hasta ese momento, lo que más le preocupaba a Luca era su auto: un Ford fiesta azul que había dejado estacionado enfrente de su casa. “Tengo que correrlo porque me lo va a llevar el agua”, pensó. Cuando quiso salir, se dio cuenta de que si abría la puerta el agua entraría de golpe. “Lo que hice fue abrir la ventana del estudio de mi vieja, que daba a la calle, y salí por ahí”, le cuenta Luca a este medio.

Al auto entró por el baúl. Descalzo y en cuero lo llevó hasta una estación de servicio cercana y volvió corriendo. Al regresar, el agua ya le llegaba a las rodillas. “Agarré un balde y empecé a sacar, pero por cada uno que llenaba, entraban cinco más”, detalla. “El agua entraba por todos lados, de a chorros”, dice, todavía incrédulo.

Antes del temporal, Evangelina conAntes del temporal, Evangelina con sus dos hijos: Luca (19) y Marco (25) (Foto/Gentileza de la entrevistada)

Desde su domicilio, a unas 25 cuadras, Evangelina intentaba comunicarse con su hijo, pero Luca no contestaba. “Me desesperé: llamaba al padre, que estaba en Monte Hermoso; a mi otro hijo, que estaba en la casa de su novia”, recuerda.

“No le contestaba el teléfono porque estaba hablando con mi viejo”, explica ahora Luca. Según cuenta, su papá intentó calmarlo y le indicó que subiera a la terraza. Cuando se dispuso a hacerlo, el vidrio de la puerta de entrada se rompió y el agua ingresó a la casa con la misma fuerza que cuando se abre una compuerta. “Perdimos todo, perdimos todo”, alcanzó a decirle antes de que la llamada se cortara.

Desesperado y con el agua a la cintura, Luca siguió el consejo de su padre e intentó subir a la terraza. “En el camino me chocaba con la mesa, las sillas, los colchones, todo…”, cuenta. Cuando finalmente llegó a la ventana de la cocina, trató de abrirla, pero estaba trabada. “Ya está, me muero acá”, dice que pensó. Después de forcejear un rato, logró destrabarla, trepó al techo y se metió debajo del tanque de agua. Desde ahí, dice, vio a sus vecinos con sus perros y entonces recordó a su gato, Rocky. Sin pensarlo, volvió a bajar.

“El agua seguía entrando de a chorros”, cuenta. Llegó hasta la cocina y lo vio: estaba subido a la heladera, que flotaba a pocos centímetros del techo. Trató de agarrarlo, pero el animal, aterrorizado, se resistió. Tomó una canasta de mimbre, lo metió adentro y volvió a subir.

Rocky, el gato de LucaRocky, el gato de Luca (Foto/Gentileza de la entrevistada)

“Volver a casa fue horroroso”

Mientras Luca estaba en el techo con Rocky, su hermano mayor, Marco, logró contactarse con unos vecinos, que juegan con ellos al rugby en el Club Sportiva Bahía Blanca, para que rescataran al joven. “Cuando me enteré de que estaba a salvo, me calmé un poco, pero hasta que no lo vi con mis propios ojos no estuve tranquila”, cuenta Evangelina.

Acerca del reencuentro con el menor de sus hijos, describe: “Pude reunirme con él cerca de las 17 horas. Yo estaba esperándolo mientras colaboraba con los vecinos que rescataban gente con la moto de agua. Estuve con ellos hasta las 20″.

Al día siguiente, cuando el agua bajó, regresó a la casa. “La sensación fue espantosa. Horrorosa. Estaba todo destruido. De los 16 muertos que reportaron, diez fueron de esa zona. Es que estamos a 40 metros del arroyo Napostá“, indica.

Lo primero hizo apenas ingresó fue sacar sus títulos universitarios y algunos cerificados que se salvaron porque estaban colgados bien altos. “De las carpetas con los expedientes no quedó nada”, lamenta.

“La respuesta de los amigos“La respuesta de los amigos de mis hijos me emocionó”, aseguró Evangelina (Foto/Gustavo Gavotti)
Así quedó el auto deAsí quedó el auto de Luca (Foto/Gentileza de la entrevistada)

Todos somos uno

Además de perder la casa familiar y su estudio jurídico, también se esfumó el dinero que guardaba en su escritorio: 10.000 dólares. “Yo los tenía bajo llave en un cajón y el mueble se fue flotando. Lo peor fue que en el momento que mi hijo me llamó, cuando recién arrancó la tormenta, no se lo comenté porque no se me cruzó por la cabeza. Jamás imaginé que podía pasar algo así. Creo que nadie en Bahía Blanca lo pensó”, dice.

Y sigue: “Es como que uno no termina de caer. El lunes recién me aflojé y me vine a llorar a mi casa para que no me vieran mis hijos. Igual lo mío son todas cosas materiales. El resto, mientras tengamos salud, de alguna manera lo vamos a solucionar”.

Al día siguiente, los amigosAl día siguiente, los amigos de Luca y Marco, del Club Sportiva de Bahía Blanca, fueron a ayudar a limpiar la casa (Foto/Gustavo Gavotti)
Al día siguiente, Evangelina regresóAl día siguiente, Evangelina regresó a la casa. Las marcas del agua se ven en la pared y en la tulipa de vidrio de la lámpara (Foto/Gentileza de la entrevistada)

Entre la angustia por pérdida material, Evangelina dice que sintió una sensación “plancentera y feliz” al saber que sus hijos eran queridos. “La respuesta de sus amigos me emocionó. Al día siguiente, cuando íbamos a empezar a limpiar, comenzaron a llegar de a poco. Eran como 20. En un momento me quedé parada mirando cómo entraban y salían, sacaban, ponían. Me dejó una sensación tan linda”, cuenta y comparte un video de ese día.

En la secuencia, que figura a continuación, se ve cómo los jóvenes acomodan muebles en la vereda, sacan barro con el secador y basura.

“Yo les decía a Luca y Marco: ‘A pesar de todo, ustedes hoy tienen dónde dormir o dónde darse una ducha de agua caliente; pero hay gente a la que no le quedó nada’. Lo importante es poder brindar ayuda a esas personas a las que no les quedó nada”, se despide.

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Video del día después de la inundación

¿Cómo ayudar?

En medio de la emergencia, las campañas solidarias se extendieron a nivel nacional para asistir a las miles de familias que han perdido sus pertenencias, enfrentando ahora condiciones de extrema vulnerabilidad.

  • Para sumarse como voluntario y colaborar con limpieza, logística (vehículo), salud o clasificación de recursos, carga y descarga hacer click en este link.
  • Para enviar de dinero, tanto desde Argentina como el exterior del país, siguen habilitados los alias BAHIAXBAHIA y BAHIAXBAHIA.USD. También se habilitó una caja de ahorro en dólares CA U$D 6229-516687/0 CBU: 0140305104622951668702
  • Más información, acá.

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